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Ladrones de tiempo en el trabajo

Ladrones de tiempo en el trabajo

Muchos días vemos que no nos da la vida para terminar todo el trabajo que tenemos encima de la mesa. Necesitamos que los días tengan 48 horas, pero como eso no es posible, otra opción es organizarnos bien nuestra jornada laboral. Y, la manera de lograrlo es evitando los ladrones de tiempo en el trabajo.

¿Qué son los ladrones de tiempo en el trabajo?

Se pueden definir como algunos hábitos o actividades que nos hacen desperdiciar parte de nuestro tiempo de trabajo. Son interrupciones o pausas que nos distraen de la tarea que estamos desempeñando.

Hay estudios que demuestran que estos ladrones de tiempo pueden llegar a reducir hasta un 50 % nuestra productividad. De maneara que no conseguiremos alcanzar nuestros objetivos.

Ladrones de tiempo más frecuentes

Existen algunos que provienen del exterior y otros que son internos. En ambos casos debemos tener la capacidad de mantenerlos a raya.

Externos

  • Las interrupciones: son llamadas telefónicas, solicitudes de ayuda por parte de los compañeros, o visitas sin agendar. También incluyo aquí las notificaciones del correo electrónico, las redes sociales, el WhatsApp, etc. En este caso lo que tendremos que valorares es si todas estas interrupciones son urgentes o si por el contrario podemos ponernos unos horarios para revisar todo lo que nos llega. Somos nosotros los que debemos organizarnos, aunque no nos resulte sencillo.
  • Las reuniones: en el mundo laboral son absolutamente necesarias. Eso sí deben tener hora de inicio y de fin, estructurado el contenido y sobre todo: los asistentes deben llevar preparados los temas a tratar y respetar el tiempo de su intervención. De esta manera serán efectivas porque cada persona tendrá claro las tareas a realizar después de la reunión.
  • Las urgencias: alguna vez son ciertas porque no se puede tener todo controlado pero muchas veces, simplemente son tareas aplazadas que de repente son para mañana.

Internos

  • Falta de objetivos claros: muchas veces no sabemos marcar las prioridades porque no tenemos claros los objetivos o porque confundimos lo importante con lo urgente. Esto nos lleva a una desorganización total en el trabajo.
  • Posponer tareas: a veces si algo nos gusta menos, lo vamos dejando. Esto sólo nos acarreará estrés y generará una tarea urgente al final. Se puede solucionar teniendo una agenda y seguirla a rajatabla.
  • Aplazar decisiones: tomar decisiones es complicado porque nos da miedo equivocarnos y lo que hacemos es posponerlo. Lo mejor es pensar que si nos equivocamos podremos rectificar, pero estaremos avanzando.
  • No saber decir “no”: a veces no somos conscientes que debemos negarnos a realizar tareas que no nos corresponden. Al final estaremos sobrecargados y no tendremos tiempo para realizar las funciones de nuestro perfil de trabajo. El primer paso es contestar “no, lo siento”
  • Resolución de dudas: no podemos quedarnos con dudas, por no preguntar cuándo nos encargan un trabajo. Debemos tener todos los puntos claros porque sino nos tocará repetirlo. Sólo hay que preguntar todos los datos necesarios.
  • Habilidad comunicativa: olvidemos los rodeos a la hora de hablar de temas laborales por miedo a ofender. Debemos ser educados y respetar a los demás, pero también saber exactamente el trabajo que debemos desempeñas.

Ahora que tenemos más claro cuáles son los ladrones de tiempo en el trabajo, desde Ipsoideas, os aconsejamos que los identifiquéis para ponerles solución y cumplir vuestros objetivos.

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