Tienes visitas. Una web cuidada. Has invertido en SEO, Google Ads, redes sociales… pero, los formularios siguen sin llegar. Entonces ¿Por qué nadie rellena el formulario de nuestra web?
Antes de pensar que “los usuarios no están interesados”, quizá haya que hacerse otra pregunta: ¿Estamos poniendo demasiado difícil que contacten con nosotros?
Porque muchas veces el problema no está en conseguir visitas. Está en conseguir que esas visitas den el siguiente paso. Ten en cuenta:
El usuario no tiene paciencia
Imagina que alguien entra en tu web desde el móvil, está interesado en tus servicios y decide pedir información. Y se encuentra con esto:
Nombre, apellidos, empresa, teléfono, email, dirección, población, sector, presupuesto, motivo de consulta…
Seguro que piensa: ¿De verdad tengo que rellenar todo esto para hacer una consulta? Y, al final se va.
Cada campo que añadimos es una pequeña barrera. Por eso, la primera regla para mejorar un formulario web es bastante sencilla: pide sólo los datos que realmente necesitas.
Si puedes empezar una conversación con nombre, teléfono y email, no necesitas convertir el formulario en un interrogatorio.
¿Qué recibo a cambio de mis datos?
Hay otra pregunta que el usuario se hace, aunque no la escriba: ¿Qué va pasar ahora con mis datos?
¿Me llamarán? ¿Cuándo? ¿Recibiré un presupuesto? ¿Me llegará una newsletter que nunca he pedido?
Explicar el siguiente paso genera confianza. Por ejemplo, un “Te llamaremos en menos de 24 horas” puede funcionar mejor que un simple “Enviar”.
Tu formulario puede estar pidiendo demasiado… compromiso
No todos los usuarios que visitan tu web están preparados para comprar. Algunos solo están buscando información. Otros están comparando empresas. Otros quieren resolver una duda antes de decidirse.
Si les pedimos mucho en el primer contacto, podemos estar exigiendo un nivel de compromiso que todavía no están preparados para dar.
Por eso, dependiendo del negocio, puede ser interesante ofrecer varias opciones: pedir presupuesto, solicitar información, reservar una llamada o contactar directamente.
Y luego está el móvil…Aquí no hay excusas
Si el formulario se ve mal en el móvil, los campos son incómodos, el teclado tapa información o el botón de enviar resulta difícil para darle con el dedo…Has perdido al usuario.
Y es complicado que vuelva para intentarlo desde un ordenador.
La experiencia de usuario forma parte de la conversión. Un formulario debe ser sencillo de completar en cualquier dispositivo, sobre todo desde el móvil que es por dónde entran la mayoría de las visitas.
No siempre el formulario es culpable
También podemos caer en el error contrario: cambiarlo todo porque “creemos” que el formulario no funciona. Pero en marketing, creer no es medir.
¿En qué punto abandonan los usuarios? ¿Cuántos llegan hasta el formulario? ¿Cuántos empiezan a rellenarlo? ¿Desde qué dispositivo? ¿Qué fuente de tráfico genera más contactos?
Debemos basarnos en los datos para encontrar el verdadero problema.
Y a veces la solución no es cambiar el formulario. Puede estar en el mensaje de la página, en la oferta, en la velocidad de carga, etc.
Conseguir visitas está bien. Conseguir oportunidades, mejor
Atraer tráfico es importante, pero no suficiente. Si las personas llegan a tu web y no hacen ninguna acción, algo está fallando.
En Ipsoideas no nos quedamos en conseguir visitas o diseñar una web atractiva. Analizamos qué ocurre después: cómo navegan los usuarios, dónde encuentran dificultades y qué necesitan para dar el siguiente paso.
Porque el verdadero objetivo del marketing digital no es llenar las estadísticas de visitas, sino generar oportunidades reales de negocio.
Por tanto, la respuesta a la pregunta ¿por qué nadie rellena el formulario de nuestra web? no está en atraer más tráfico, sino en eliminar las barreras que impiden convertir esas visitas en contactos.
